La inclusión escolar
es “un proceso que permite abordar y responder a la diversidad de necesidades
de todos los estudiantes” (UNESCO) que implica la re
estructuración orgánica y funcional de las instituciones educativas.
Cuando hablamos de
educación inclusiva nos ponemos enfrente a un modelo que pone énfasis en el
sentido comunitario de la educación y en el derecho que tienen todas las
personas a educarse ya que eso implica que todos, sean niños, jóvenes y adultos
de una determinada comunidad aprendan juntos, independientemente de su origen,
sus condiciones personales, sociales o culturales, incluidos aquellos que
presentan problemas de aprendizaje y/o discapacidad. El docente inclusivo
debe valorar en positivo la diversidad del alumnado, apoyar y trabajar en
equipo, teniendo siempre un enfoque efectivo en grupos heterogéneos.
El decreto 1290/2009, tiene como
objetivo reglamentar la prestación del servicio educativo para la población con
discapacidad en el marco de la educación inclusiva, en los aspectos de
permanencia y calidad. Este es el compromiso que el sector educativo establece
para eliminar gradualmente las barreras existentes para que ingresen a la
educación y se promueva su desarrollo, aprendizaje y participación, en
condiciones de equidad con los demás estudiantes.
Las instituciones
educativas deben garantizar la presencia, la participación y el progreso al
sistema educativo en constante desarrollo y transformación, con limitaciones en
los aspectos físico, mental, intelectual o sensorial que,
al ínter actuar con diversas barreras (actitudinales, derivadas de
falsas creencias, por desconocimiento, institucionales, de infraestructura,
entre otras), pueden impedir su aprendizaje y participación plena y efectiva en
la sociedad, atendiendo a los principios de equidad de oportunidades e igualdad
de condiciones.
Además, el
documento de orientaciones técnico, pedagógicas y administrativas para la
atención educativa nos presenta todos los protocolos para que se
garantice una educación de calidad a los niños, niñas y adolescentes con
discapacidad el ingreso oportuno a una educación de calidad y con las
condiciones básicas y ajustes razonables que se requieran, sin que la
discapacidad sea causal de negación del cupo.
Un maestro inclusivo es un líder que transforma el aula y que es capaz de atender la diversidad de sus estudiantes. El docente no está solo, cuenta con los otros docentes, los directivos docentes, los docentes de apoyo, los orientadores, y otros funcionarios especializados que se apoyan para alcanzar políticas, prácticas y culturas inclusivas en la institución Educativa. Realiza una educación personalizada, diseñada a la medida de todos los niños en grupos homogéneos de edad, con una diversidad de necesidades, habilidades y niveles de competencias. Y su objetivo es proporcionar el apoyo necesario dentro de un aula ordinaria para atender a cada persona como ésta precisa, entendiendo que podemos ser parecidos, pero no idénticos unos a otros y con ello nuestras necesidades deben ser consideradas desde una perspectiva plural y diversa.
El decreto 1421 de 2017 pone
como protagonista al docente de aula y resalta el componente pedagógico e
invita al maestro para que éste haga una planeación y ajustes de su clase
teniendo en cuenta la diversidad en el aula es importante que se organicen los
contenidos, las actividades y las condiciones que se crean en el aula para
estimular la participación y apoyar el aprendizaje de todos.
Es así como el Plan Individual de
Ajustes Razonables PIAR se propone como una herramienta de apoyo para la
planeación pedagógica con los estudiantes con discapacidad o dificultades de
aprendizaje y consolida los ajustes razonables que puedan requerir para favorecer
su proceso de desarrollo y aprendizaje.
Teniendo en cuenta los avances en el proceso de enseñanza- aprendizaje Y es ahí en donde las escuelas deben implementar y garantizar la evaluación y promoción siguiendo la normatividad del decreto 1290 de 2009 de estos estudiantes y antes de cualquier decisión relacionada con la repitencia o el retiro del estudiante con discapacidad para otra oferta, se sugiere que la institución educativa tenga en cuenta y soporte dicha decisión en los avances del estudiante logrados entre el momento de la valoración pedagógica inicial y el momento de corte de la evaluación, la calidad de los ajustes del PIAR y en las evidencias de su real aplicación permanente, mínimo durante ese año escolar, para analizar cada situación particular.
La evaluación inclusiva es un elemento clave en el proceso enseñanza
–aprendizaje, en la cual se requiere la colaboración de la comunidad educativa,
buscando equilibrar las relaciones entre equidad y excelencia. Su intencionalidad es responder a las
necesidades de todos los infantes, donde la información que se desea transmitir
sea accesible a todo los aprendices, no exista la discriminación, que acepte la
heterogeneidad como elemento de progreso.
Podemos decir que la evaluación inclusiva,
debe ser activa y flexible, que tenga como propósito facilitar conocimientos
significativos durante todo el proceso de aprendizaje, conociendo los saberes
previos de los estudiantes, debilidades y fortalezas, para ajustar su
acompañamiento escolar acorde a sus características y necesidades del educando.
Buscando estrategias innovadoras para que se dé la igualdad, facilitando el
aprendizaje, participación de todo el alumnado, previniendo la segregación y
fomentando la diversidad.
Una característica de la evaluación
inclusiva, es que esta debe ser
constante, formativa, como instrumento eficiente para conocer el desarrollo de cada estudiante, a su
vez se corrige las falencias, amplía sus aprendizajes y destrezas.
Es fundamental observar el avance continuo del aprendiz, se debe realizar actividades individuales y cooperativas, utilizando diferentes lenguajes como: simbólico, oral, gestual, gráfico, entre otros. De esta manera facilita la atención a la diversidad.





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